logo de Deméter de Tastavins, S.L.

logo de Deméter de Tastavins, S.L.
conreu d'oliveres, ametllers, vinya i horta. Agricultura amb Certificació Ecològica. demeterdetastavins@gmail.com

dissabte, 10 de febrer de 2018

Mostrem la imatge de la nostra marca Tel·lúric.


La imatge en la etiqueta del nostre vi rosat ecològic.

I sobre tot som un reflex del nostre territori.

Autor de la imatge i logo; l'estudi de Carles Terès . Terès&Antolín d'Alcanyís

dijous, 6 de novembre de 2014

Per què s´ha de consumir ametlla local ?

Bárbara Flaquer.

Dissenyadora i sòcia fundadora d'Ametlla+

Diari Ara:  5 de Novembre del 2014.  Pàgina 31.

entrevista de Cristina Ros


Per què s'ha de consumir ametlla local ?

És infinitament més bona. A Califòrnia reguen els ametllers, l'ametlla pot ser més gran i més barata perquè, a més, tenen ajuda estatal. Però l'ametlla bona és la de secà, perquè de la de regadiu, en comptes de sortir-ne oli, en surt aigua. A Mallorca en tenim més de 50 varietats..... El problema que hi ha ara al nostre país és que se sembren varietats que no són locals i, a més, les reguen. Nosaltres hem tornat partides senceres perquè eren aigua. No podem competir mai amb l'ametlla californiana per quantitat i preu, però sí en qualitat. I hem de prendre mesures, perquè l'ametlla és més que un fruit, va més enllà de l'alimentació, també és paisatge. I si perdem el paisatge, perdem l'interès. Tal com estan les coses, cal agafar elements naturals i convertir-los en patrimonials. De fet, són el nostre patrimoni.

dijous, 25 de setembre de 2014

PAISAJE Y DESARROLLO RURAL:  empleo verde y buenas prácticas. Valderrobres (Matarraña) 11-13 de Septiembre 2014. Universidad de Zaragoza.

Experiencia de Deméter de Tastavins:

El año 2007 compramos la finca del término de Ràfels /Ráfales conocida como Els Masos de Xotxim (Chuchím),  tanto las tierras como la Masía estaba dividida en 2 explotaciones y pertenecía a dos familias; los Anglès Aparicio y Anglès Vidal.  Posteriormente para canalizar la gestión agraria y patrimonial creamos la sociedad Deméter de Tastavins que domiciliamos en La Portellada, pueblo de mi padre los Pons Piquer (casa Gaujola). El año 2008 añadimos nuevas tierras de cultivo, colindantes, del Mas del Chusco.

El impulso inicial de invertir en esta experiencia es totalmente emocional, el paisaje, sus cultivos  (la triada mediterránea; olivo, viña, cereal más el almendro) La presencia majestuosa de los Masos (catedrales civiles) que desde hace siglos han ocupado y ordenado nuestro territorio. Predomina en su toponimia las artigas (en catalán significa arromper o roturar) nuevas tierras conquistadas al bosque y abancaladas con paredes de piedra seca para facilitar su cultivo, o toda la infraestructura  ancestral para recoger agua y canalizarla para regar los huertos. Estamos  en la cabecera de un pequeño valle  (que dirección hacia La Fresneda conocemos como La Vall d’Aura i después La Vall del Ferro).

Personalmente he de decir que no puedo expresar en palabras la sensación que me produce el contacto con la tierra, con la corteza de los olivos, con los olores de las plantas aromáticas, con la contemplación del paso de las estaciones con el cambio de colores de los campos de cereales. La visión de todos estos pinares y carrascas, moteado por bancales cultivados ganados por el trabajo del hombre que ha ido moldeando el paisaje según sus necesidades, es de un valor incalculable. Nos aporta una paz espiritual que nos conecta con los orígenes mediterráneos de nuestra civilización y nos acerca a aquella idea del presocrático Protágoras, que revolucionó la evolución social de la humanidad, “El hombre medida de todas las cosas”.

Bien y perdonen, todo este rollo es para afirmar que la inversión en el territorio no respondió a un “meditado” plan de negocio.

Si que teníamos claro los objetivos  y las acciones a seguir;

Dedicar prioritariamente la finca a explotación agraria, y una agricultura respetuosa con el entorno (como se hacía antes de los años 50 cuando se “industrializa” la agricultura). Por ello nos acogemos al control del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica.
Las primeras inversiones van dedicadas a poner en marcha la explotación; maquinaria, tractor, paraguas para recolección...etc. partíamos de cero no teníamos nada.  Aquí hemos de destacar que encontramos una persona que se implica con el proyecto, Sorin Dragoman (y familia),  a pie de explotación lleva el día a día desde un inicio. Nuestro proyecto sirve para asentar una familia nueva en La Portellada  donde han nacido sus dos hijos.

Otro de los puntos prioritarios era consolidar la estructura de los Masos de Xotxim, había ya algún tejado derruido, seguramente sin nuestra intervención hoy serian irrecuperables.

También hemos priorizado hacer autosuficiente la Masía, en suministros de agua y electricidad, se recupera toda el agua de lluvia de los tejados y lo completamos con un pozo de la finca que recuperamos en un gran depósito que nos da agua a todas la Masía y riega el huerto. La energía eléctrica es de origen fotovoltaico. Con esto reproducimos, con las necesidades del S. XXI, la autosuficiencia que representaban las masías como unidades de producción agraria.

Actualmente todos los animales que nos acompañan en Los Masos de Xotxim se alimentan de lo que cultivamos en nuestras tierras.

Llegados a este punto hemos de reconocer que económicamente no hemos conseguida, aún, el equilibrio financiero  en el circulante (sueldos, consumibles, mantenimiento maquinaria...etc. Sin contar lo que es inversión). Desgraciadamente la actividad del sector primario no puede afrontar las inversiones tan elevadas que supone recuperar este patrimonio. Por lo tanto desviamos  de otros sectores productivos capitales para afrontar este proyecto.
Somos una explotación de secano, con lo que supone de poco control en la producción final de las cosechas, dependemos totalmente de que la climatología cada año nos sea favorable.

Los precios de las cosechas tampoco dependen de nosotros, seguramente,  es el único sector económico donde el precio lo marca el comprador y no el productor.

Como somos nuevos en el sector tenemos muy poca ayuda de la PAC (política agraria común), no tenemos derechos, por lo que perdemos una fuente primordial de ingresos para una explotación como la nuestra.
Una vez consolidamos la explotación agraria, nos planteamos nuevos retos para hacer viable el proyecto.
Por un lado la sociedad empieza a reconocer los esfuerzos por mantener este tipo de agricultura, respetuosa con el entorno, hay una implicación emocional con los agentes que actuamos para preservar estos paisajes que pueden desaparecer en cualquier momento. Concepto de producto Km0, o Slow Food...
Actualmente  tenemos dos líneas de actuación;

1.- Dar valor añadido a nuestra cosecha elaborando producto acabado bajo nuestra filosofía. Hemos registrado la marca Tel·lúric  (no es el momento pero esta tierra del Matarranya tiene mucho de telúrica) para elaborar un vino. También  un aceite de nuestros olivos. Todo con garantía ecológica.

2.- Desde los estatutos de Deméter de Tastavins hemos dejado claro que la actividad cultural alrededor de nuestro proyecto era prioritario. Actualmente ya tenemos espacios que podemos utilizar para desarrollar estas actividades en un sentido amplio. Desde actos literarios a gastronómicos.
Siempre teniendo presente que la actividad que nos da sentido y da vida a nuestra finca es la agraria.

Como he dicho estas masías, que en muchos casos estamos perdiendo o dándoles un uso que no las hacen reconocibles, son “catedrales civiles” pero que no cuentan con la ayuda  y el favor social para invertir en su recuperación  (como otras “catedrales”).

En el caso de nuestra finca uno de los elementos que nos gustaría consolidar y recuperar son las magnificas paredes de piedra seca que abancalan el territorio , pero  muy inviable económicamente. En otras comunidades (estoy pensando en Mallorca) las autoridades han potenciado esta recuperación y han generado nuevos empleos rurales.

Xavier Pons Guillamón


3 de Agosto de 2014












dimarts, 25 de març de 2014

Forces Tel·lúriques

Ens agrada reproduir aquest article de Luis Racionero, explica la realitat d'aquestes sensacions, energia, que ens dona el nostre territori, el Matarranya.

Forces  Tel·lúriques

Luis Racionero (La Vanguardia- suplement ES 22/03/2014)

La reserva espiritual d’Occident és l’Índia, però en cert aspecte, la Xina ha aprofundit i preservat millor les sensibilitats de l’home antic. No tot és progrés en la historia i, al costat del que es millora, es perden altres coses summament útils. A la grandiosa obra del biòleg anglès Joseph Needham, Science and civilization in China, tenim el compendi exhaustiu de tots els coneixements i tecnologies que ha forjat aquesta inmensa civilització. Un d’ells és el fengshui, completament desaparegut d’Occident després de l’adveniment de la física mecanicista.
Fengshui vol dir vent-aigua i és la ciencia de la força tel·lúrica o energía de la terra. Que els llocs poden emanar energía és una cosa habitual per als homes de l’antiguitat grecollatina, els anomenats genius loci o esperits de lloc, però és  una aberració supersticiosa per als científics actuals. Què hi farem ¡, les ones elctromagnètiques existien malgrat que Galileu Galilei i Isaac Newton no les haguessin descrit; una cosa semblant  podría pasar amb les forces tel·lúriques, que no existirán oficialment fins que els físics inventin un instrument capaç de detectar-les.
Els xinesos posseeixen aquest instrument fa segles: es diu brúixola a Occident, on es va simplificar de tal manera que només s’utilitza per assenyalar el nord. El complex quadrant xinès serveix per mesurar la intensitat de la força tel·lúrica en totes direccions –no només cap el nord- i s’ha  utilitzat, encara s’utilitza, per traçar camins, assentar pobles, construir cases i dissenyar paisatges i jardins. Per als xinesos, la terra, com els éssers vius, té meridians de xi o ànima –per donar-li un terme occidental, podría traduir-se com a força vital etèria- que anomenem les línies del drac; de la mateixa manera que l’acupuntura millora la circulació del xi pel cos humà, el fengshui regularitza la relació entre el xi de la terra i l’home.
En aquest sentit, els menhirs dels antics serien una acupuntura de la terra, i els homes prehistòrics segurament van conèixer – per la seva sensibilitat més natural – les energies tel·lúriques. Tenim un indici d’això en les romeries . Primer, les ermites, en comptes de ser al poble, que és  on haurien de ser, apareixen a la quinta forca, obligant la población a desplaçar-s’hi, com si l’important fos el lloc on están situades.
Tant és així que, quan apareixen les verges negres, descobertes  per pastors o camperols, i aquests proven de portar-les al poble, la imatge es fa pesada i no hi ha manera humana de desplaçar-la. La imatge està marcant un lloc, i cap allà ha de desplaçar-se la gent: d’això tracta la romeria tal com la coneixem.
Una vegada al lloc de poder es toca la pedra –com un Pilar- i es balla. Amb dansa el peu pica a terra, en pren l’energia i posa el cos en un ritme que, antigament, era l’harmònic amb l’energia tel·lúrica que es desitjava captar. Crec que aquesta explicació és una hipòtesi de treball plausible per explicar el perquè ancestral costum de la romeria.

Vagament en l’inconscient alguna cosa impulsa la gent a visitar certs llocs sagrats que, si només ho fossin pel temple que s’hi ubica, no haurien de ser tan lluny. Els temples es construeixen amb tenacitat sobre temples anteriors, sobre megàlits prehistòrics. Els entesos diuen que es pot captar la força tel·lúrica en catedrals com la de Chartres o Santiago. Sigui com sigui, allò que per a nosaltres són ara vagues hipótesis, per als xinesos continua sent una evidencia amb una ciencia i una tecnología mil·lenàries a les quals li donen suport i utilitzen.